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CAPITULO I: ESTRUCTURA Y EVOLUCION DEL SISTEMA FINANCIERO
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“TASA DE INTERÉS ACTIVA DE EQUILIBRIO: UN ENFOQUE DE PRODUCCIÓN, EL CASO DE GUATEMALA”


 

I.          ESTRUCTURA  Y EVOLUCION  DEL SISTEMA  FINANCIERO

 

1.1         ESTRUCTURA DEL SISTEMA FINANCIERO

El sistema financiero de Guatemala tiene dos segmentos.  El sector financiero formal (regulado), que está conformado por instituciones cuya autorización es de carácter estatal, bajo el criterio de caso por caso, y que están sujetas a la supervisión de la Superintendencia de Bancos, órgano facultado para tal fin.  Este sector abarca un sistema bancario y uno no bancario.    El primero incluye a los bancos comerciales y a las sociedades financieras, estas últimas, definidas por ley como instituciones especializadas en operaciones de banca de inversión (no captan depósitos y sus operaciones activas son de largo plazo).  Por su parte, el sistema financiero no bancario se rige por leyes específicas y está conformado por los Almacenes Generales de Depósito, Compañías de Seguros, Compañías de Fianzas, Casas de Cambio; además, por el Instituto de Fomento Municipal (INFOM) y el Instituto de Fomento de Hipotecas Aseguradas (FHA).[1]

Asimismo, existen instituciones que realizan intermediación financiera cuya autorización responde a una base legal genérica (Código de Comercio) y que no se encuentran bajo la vigilancia y supervisión de la Superintendencia de Bancos.  Los intermediarios financieros que conforman este sector, usualmente innovadores, proporcionan los servicios que, por ley, les era prohibido prestar a las entidades reguladas.[2]   Entre estos intermediarios puede mencionarse a los “off-shore”, que financian operaciones de comercio; así también las asociaciones de crédito, compañías emisoras y operadoras de tarjetas de crédito y débito, cooperativas de ahorro y crédito, organizaciones no gubernamentales (ONG´s) y otros tipos de cooperativas que proporcionan diversos servicios financieros en las áreas rurales.

 

1.2         EVOLUCIÓN DEL SISTEMA FINANCIERO

 

1.2.1        Entorno macroeconómico de la industria bancaria guatemalteca


            La economía guatemalteca en la década de los noventa registró un ciclo de altibajos en su crecimiento económico.  Por ejemplo, en 1992, 1995 y 1998 se registraron expansiones de la actividad económica con tasas de crecimiento de aproximadamente 5% en términos reales.  No obstante, luego de esas expansiones del ciclo económico, se registraron desaceleraciones.    Son comunes los factores que incidieron, durante el período,  tanto en los procesos de auge como en los de desaceleración.   Entre los principales factores que influenciaron el auge económico están:  el incremento de la demanda interna, principalmente por el crecimiento del consumo privado; y, el incremento en la actividad comercial vía mayores exportaciones.  Por su parte, entre los factores que determinaron los procesos de desaceleración están los siguientes: la disminución en el dinamismo de las exportaciones; la sobreoferta de productos primarios en el mercado internacional;  desventaja en los términos de intercambio derivado de bajas en los precios internacionales de los productos exportables; el nivel de las tasas activas del sistema bancario, que influyeron directamente en una reducción de la  inversión;  caída en la demanda de productos guatemaltecos por parte del resto de los países centroamericanos, que al igual que Guatemala registraron tasas de crecimiento económico desfavorables; y, factores de carácter político, que incrementaron la incertidumbre de los agentes económicos.


            Uno de los aspectos más relacionados con el crecimiento económico es el crédito al sector privado, de ahí la importancia que tiene la tasa de interés activa en el proceso de inversión.   Sin embargo,  para el análisis de la industria bancaria es necesario contar con elementos adicionales que ayuden a visualizar la relación que debe existir entre el crecimiento y el crédito.   Lemus, R. (2000) por ejemplo, analiza la industria bancaria y el crédito desde el punto de vista de la profundización financiera, la cual debe ser congruente con un indicador adecuado de elasticidad crédito/PIB, el cual permite comparar en determinado momento una situación de variación del crédito, que puede estar por abajo o por encima del crecimiento económico.   Así, para el caso de Guatemala, con un coeficiente de profundización financiera promedio del 24% durante el período de análisis  le correspondería un coeficiente de elasticidad del 3.3%,  indicador que al mismo tiempo debería relacionarse con el comportamiento registrado del nivel de la tasa de interés activa del sistema bancario, en cuanto a las variaciones de esta última.

 

En efecto, como se aprecia en el gráfico 1.2, la evolución de la elasticidad refleja un ligero sobreendeudamiento con respecto al PIB únicamente en los años 1992,1995 y 1998, lo cual coincide con las expansiones del crecimiento económico para esos años (ver gráfico 1.1).  Por otro lado es importante resaltar la baja elasticidad reflejada en los años 1990,1993,1996,1997,1999 y 2000, lo cual coincide directamente, como se ve en la siguiente sección, con incrementos considerables registrados en el nivel de la tasa de interés activa para esos años.  Por ejemplo en 1990, se dio una baja considerable de dicho coeficiente, llegando incluso a ser negativo. [3]

 

1.2.2        Tasas activa y pasiva: margen promedio

En el gráfico 1.3 se presenta la evolución de la tasa activa y pasiva, ambas son un promedio anual ponderado.[4]   El nivel registrado en el período de la tasa pasiva, no sufrió un incremento significativo respecto a 1989, comparado con el ajuste hacia el alza que experimentó la tasa activa;  por el contrario la tasa pasiva evidenció a partir de 1994 un comportamiento descendente bastante considerable, llegando a alcanzar en 1997 el nivel más bajo del período (5.0%).

En cuanto al comportamiento de la tasa activa, ésta tuvo una variabilidad más acentuada con relación a la tasa pasiva, registrando un fuerte ascenso de 1989 a 1990 ubicándose durante este año en 22.6%,  con un incremento de 6.6 puntos porcentuales.    En 1992, dicha tasa descendió a 21.2%.   Sin embargo en 1993, la tasa activa llega a ubicarse en 25.7%, siendo este el nivel más alto de todo el período.   Posteriormente se evidencia una caída de la misma hasta ubicarse durante 2000 en 20.0%.

No obstante la baja mostrada por la tasa activa durante los últimos años, el margen de intermediación (spread) pasó de 8.1 en 1989 a 14.7  en 1996, siendo este último un valor claramente alto según estándares internacionales.[5]   Durante 2000, el spread se ubica en 10.0%.

  


                                   FUENTE: Banco de Guatemala.

           

En el cuadro 1.1 se puede ver el comportamiento del margen de intermediación financiero, cuyas variaciones responden en mayor medida a los movimientos hacia el alza de la tasa activa y hacia la baja de la tasa pasiva.  

 

CUADRO 1.1

GUATEMALA: TASAS DE INTERÉS Y SPREADS 1/

AÑOS 1989 – 2000

- PORCENTAJES –

 

AÑO

 

ACTIVA

DIFERENCIA

INTERANUAL

 

PASIVA

DIFERENCIA

INTERANUAL

 

SPREAD

1989

16.0

13.0

3.0

1990

22.6

6.6

14.5

1.5

8.1

1991

22.1

-0.5

14.0

-0.5

8.1

1992

21.2

-0.9

11.3

-2.7

9.9

1993

25.7

4.5

13.7

2.4

12.0

1994

20.2

-5.5

7.6

-6.1

12.6

1995

22.2

2.0

8.2

0.6

14.0

1996

22.4

0.2

7.7

-0.5

14.7

1997

16.4

-6.0

5.0

-2.7

11.4

1998

18.1

1.7

6.2

1.2

11.9

1999

20.6

2.5

9.8

3.6

10.8

2000

20.0

-0.6

10.0

2.0

10.0

            FUENTE: Banco de Guatemala

            1/ Promedio ponderado del sistema bancario

            Nota: Hasta el 15 de agosto de 1989 fijaba las tasas de interés.   

 

De lo anterior se deduce que para entender el comportamiento del spread es útil entonces concentrar la atención en el análisis de la tasa activa.

 

 

1.2.3        Dimensión y monetización del sistema

Desde una perspectiva sectorial, el funcionamiento del sistema financiero, pese al volumen reducido de fondos que intermedia, presenta un número relativamente elevado de entidades y sucursales en relación al inicio del período.   En ese sentido, el sistema financiero guatemalteco registró en los últimos diez años un crecimiento persistente en cuanto al número de instituciones y a su infraestructura física.   En efecto, han surgido nuevos intermediarios en el sector (ver cuadro 1.1).  Como se observa, en 1989 existían 20 bancos, mientras que en el 2000 se registró un total de 32.

Así, durante el período se experimentó un incremento de 14 instituciones bancarias (70%).    Al mismo tiempo, en los últimos años los servicios bancarios se han extendido a todo el país mediante el establecimiento de más sucursales.  A finales de 1990 el número de las mismas ascendía a 248, mientras que en el año 2000 habían alcanzado en número un total de 1,165, siendo este un aumento bastante considerable (370%, respecto a 1990).

 

CUADRO 1.2

GUATEMALA: NUMERO DE INSTITUCIONES BANCARIAS

AÑOS 1989 – 2000 *

BANCOS

AÑO

CENTRALES

AGENCIAS

TOTAL

CAPITAL

DEPARTAMENTOS

1989

20

238

104

134

1990

23

248

110

138

1991

23

303

124

179

1992

26

345

138

207

1993

30

427

164

263

1994

31

560

227

333

1995

34

660

268

392

1996

35

813

371

442

1997

35

889

416

473

1998

34

978

450

528

1999

34

1093

508

585

2000

32

1165

524

641

                        FUENTE: Elaboración propia a partir de estadísticas de la Superintendencia de Bancos.

* = Cuantificadas al final de cada año.

 

El tamaño del sistema financiero puede medirse, en el plano macroeconómico,  por la relación entre los activos financieros en poder del sector privado y el producto interno bruto.  A esta relación se la suele denominar “coeficiente de monetización de la economía” ó “coeficiente de profundización financiera”.

            En el cuadro 1.2, puede observarse que los indicadores de las columnas A y B representan las proporciones del medio circulante que corresponde a billetes y monedas, y a depósitos monetarios, respectivamente.   Hasta 1999, estos indicadores no presentaron cambios importantes, sin embargo en el año 2000 se registró un incremento de 11 puntos porcentuales en la proporción que corresponde a los depósitos monetarios, en detrimento de la participación del numerario en circulación, el cual bajó en la misma proporción.

 

 

CUADRO 1.3

GUATEMALA: INDICADORES DE PROFUNDIZACION FINANCIERA

AÑOS 1989 - 1999

- EN MILLONES DE QUETZALES -

 

AÑO

Numerario en Circulación

1

Depósitos Monetarios

2

Medio Circulante

M1

3

Cuasidinero

4

Medios de Pago

M2  5

PIB

6

PORCENTAJES

A          B         C          D (1/3)    (2/3)   (3/6)  (5/6)     

1989

1323.0

1085.1

2408.1

3667.4

6075.5

23684.7

0.55

0.45

0.10

0.26

1990

1897.1

1326.6

3223.7

4169.1

7392.8

34316.9

0.59

0.41

0.09

0.22

1991

2089.3

1723.9

3813.2

7167.3

10980.5

47302.3

0.55

0.45

0.08

0.23

1992

2712.6

1308.1

4020.7

8711.2

12731.9

53985.4

0.67

0.33

0.07

0.24

1993

3097.3

1771.1

4868.4

9003.1

13871.5

64243.2

0.64

0.36

0.08

0.22

1994

3714.6

3526.2

6566.1

8961.9

16428.0

74669.2

0.57

0.54

0.09

0.22

1995

4018.9

4046.5

8064.1

11526.3

19591.2

85156.7

0.50

0.50

0.09

0.23

1996

4177.8

4921.2

9099.0

12929.6

22028.6

95478.6

0.46

0.54

0.10

0.23

1997

4888.8

7059.4

11948.2

15615.9

27564.1

107942.9

0.41

0.59

0.11

0.26

1998

5615.9

7933.9

13549.8

17434.9

30948.7

124022.5

0.41

0.59

0.11

0.25

1999

7751.4

7754.8

15497.2

17959.0

33456.2

135214.4

0.50

0.50

0.11

0.25

2000

7281.1

11370.8

18651.8

20845.6

39497.4

147889.9

0.39

0.61

0.13

0.27

     FUENTE:  Banco de Guatemala

 

 

En cuanto a los indicadores que resultan de relacionar  y  con el PIB, en las columnas C y D, respectivamente,  se observa que en el período analizado la relación   mostró una tendencia hacia la baja hasta 1995, aunque no muy acentuada, recuperando en 1996 el nivel registrado en 1989. Al final del período de análisis dicho indicador recuperó 3 puntos porcentuales.   Asimismo, la relación tuvo una tendencia decreciente similar a la relación M1/PIB, registrando en 1990, 1993 y 1994 el nivel más bajo en todo el período, lo que en principio estaría indicando un proceso de desmonetización bastante significativo, pasando de 0.26 en 1989 a 0.23 durante 1996.   A partir de 1997 tal indicador recupera el nivel mostrado en 1989, hasta llegar a alcanzar un coeficiente del 27% en el año 2000.

Desde el punto de vista de la profundización financiera, el comportamiento de dichos indicadores revela una tendencia contraria a la que se esperaría en un sistema financiero en desarrollo.

Al analizar las relaciones  y ,  se observa que, no obstante tales indicadores se recuperaron durante los últimos tres años,  ambos no reflejan un aumento significativo que indique un proceso de monetización durante el período.  Paralelo a lo anterior, existe también una expansión física del sistema financiero, lo cual se constituye en un hecho paradójico.

 

1.2.4        Productos bancarios

El comportamiento de los principales productos bancarios se presenta en el gráfico 1.4.  El crédito otorgado por el sector bancario mostró un comportamiento estable entre 1989 y 1990, ubicándose en aproximadamente un 72% del total de pasivos.  Sin embargo,  en entre 1991 y 1992 dicha proporción de préstamos alcanzó una baja considerable registrando un descenso de 17 puntos porcentuales.  Hasta 1994 la recuperación de la participación de los créditos fue lenta.  En los años de 1995 y 1996 tal proporción tuvo una fuerte subida, alcanzando un nivel de aproximadamente 74%. Durante el año 2000 desciende a un nivel de participación del 62%.


               FUENTE: Boletines anuales de estadísticas del sistema financiero,

                                      Superintendencia de Bancos.

 

En cuanto a los depósitos de ahorro, estos tuvieron un comportamiento estable hasta 1993 (66% en promedio), sin embargo a partir de 1994 mostró una tendencia hacia la baja, situación que se mantuvo hasta registrar en el 2000 un porcentaje de aproximadamente 26%.

Los depósitos a la vista sin embargo, tienen un comportamiento estable hasta 1993, con una participación de aproximadamente 24%. No obstante, dicha relación asciende a partir de 1994, hasta igualar aproximadamente a la participación de los depósitos de ahorro, incluso superarla en el 2000.

Un importante hecho durante el periodo fue la reestructuración de pasivos del sistema bancario.  En efecto, como compensación a la fuerte caída de los depósitos de ahorro, las obligaciones financieras cobraron importancia dentro del total de pasivos a partir de 1994, año en el cual registraron una participación de 4.0%, llegando a ubicarse en un nivel de participación promedio de aproximadamente 22% durante los años de 1996 y 1997, y luego descender a 13.1% y 10% en 1999 y 2000, respectivamente.

 Los depósitos a plazo no tuvieron mayor incidencia sino hasta 1999 al ubicarse en una participación del 16%, aproximadamente igual a la de las obligaciones financieras, para luego supera a estas ultimas en el año 2000.

 

1.2.5    Liberalización Financiera

En 1989,  la Junta Monetaria dejó en libertad a los bancos del sistema para fijar las tasas de interés.  Además, se autorizó la constitución de depósitos interbancarios y se flexibilizó la política cambiaria.

El proceso de liberalización entró en una etapa más formal cuando en septiembre de 1993 la Junta Monetaria aprobó la Matriz del Programa de Modernización Financiera, dentro del cual se incluyó el objetivo de liberalización financiera acompañado de la diversificación de la oferta de productos y servicios bancarios.  Por otro lado, también se puso énfasis en el fortalecimiento de la supervisión financiera.  Con esto se pretendía elevar la competitividad y eficiencia funcional del sistema financiero y mejorar la asignación de recursos, aumentar las corrientes de ahorro interno y externo y reducir los costos y márgenes de intermediación financiera.

Otro elemento importante fue la aprobación del Reglamento sobre divulgación de información acerca de las operaciones de las instituciones financieras, considerando que los agentes económicos y el público en general deben contar con datos para orientar sus decisiones de ahorro e inversión.  También se aprobó el Plan General de Reorganización de la Superintendencia de Bancos, con el propósito de asegurar su independencia para el cumplimiento de sus funciones de vigilancia e inspección.

 


[1] El INFOM es una institución estatal creada con el fin de proporcionar asistencia técnica y financiera a las municipalidades de todo el  país, en tanto que el FHA cumple la función de realizar operaciones relacionadas con hipotecas constituidas en garantía de préstamos otorgados con intervención de las entidades aprobadas o afiliadas a este sistema.

[2] En 1993 se modificó el marco regulatorio respecto a las operaciones bancarias, con lo cual se amplió el margen de acción de los bancos al introducir al mercado financiero otros servicios.

[3]En este año la tasa de interés activa del sistema bancario evidenció un fuerte incremento luego del proceso de liberación financiera iniciado en 1989.

[4] Hasta el 15 de agosto de 1989 las mismas eran tasas de interés máximas fijadas por la Junta Monetaria.

[5] En Swary y Topf (1992), la muestra de países con mercados financieros más eficientes tiene un rango de entre 3 % y 5% de spread.

 

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