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Notas Monetarias - No. - Año
Por Qué la Importancia del Manejo de Riesgos en las Instituciones Financieras

La Importancia del Manejo de Riesgos en las Instituciones Financieras

Alfonso López Figueroa*

El continuo incremento en la complejidad de las instituciones financieras y en el ritmo de sus transacciones requiere que los intermediarios empleen cada vez técnicas más sofisticadas de manejo de riesgo y de monitoreo eficaces de las condiciones cambiantes en la exposición de riesgo. Afortunadamente, los avances tecnológicos han reducido el costo de adquirir, manejar y analizar gran cantidad de datos permitiendo que se realicen considerables avances en la administración de riesgos, principalmente, en las instituciones líderes a nivel mundial. Por otro lado, bancos en mercados emergentes también se concentran en el manejo de riesgos, en un esfuerzo para construir sistemas financieros más seguros y robustos, que ayuden a remediar las debilidades a que fueron expuestos por los recientes problemas regionales y así, posicionarse de tal forma que puedan participar más completamente en la economía global.

 

Por qué la comprensión y el manejo de los riesgos son importantes?

Debido a que la aceptación de riesgos es en gran parte la razón de ser del negocio bancario, no es ninguna sorpresa que los bancos hayan practicado la administración de riesgos desde que son bancos —la industria bancaria no podría haber sobrevivido sin ello—. El único cambio real que observamos en la actualidad es el grado de sofistificación ahora requerido, para lograr reflejar la complejidad de los sistemas modernos.

Cabe indicar que, a pesar de los avances realizados, las reglas simples del manejo de riesgo continúan siendo vitales. Como un ejemplo negativo se puede citar el caso de Barings1, en el cual, con el simple acto de separar las responsabilidades del "Front-office", de las del "Back-office", Barings hubiera sido capaz de evitar las enormes pérdidas que lo llevaron a la quiebra. Adicionalmente, la administración de Barings nunca exploró cómo Nick Nelson lograba producir retornos tan altos cuando estaba autorizado a realizar operaciones de bajo riesgo, las cuales, por definición no son altamente rentables. Entre las lecciones que generó el caso de Barings, talvez la más importante sea que los beneficios de la administración de riesgos son las pérdidas que se evitan y no la generación de ganancias adicionales.

Los beneficios de la administración de riesgos son las pérdidas que se evitan y no la generación de ganancias adicionales.

 La crisis financiera en Asia, en 1997, ilustra cómo ignorar los puntos básicos del manejo de riesgos puede contribuir a crear dificultades en la economía en general. El largo periodo de crecimiento económico y prosperidad en Asia, cubrió las debilidades existentes en el manejo de riesgo de muchas instituciones financieras. Muchos bancos asiáticos no evaluaban riesgos, ni implementaban un análisis de flujo de efectivo, antes de otorgar un crédito, en cambio, otorgaban préstamos con base a su relación con el prestatario y a la disponibilidad de garantías —sin tomar en cuenta las complicaciones existentes para tomar la propiedad de la garantía ante el evento de no pago—. El resultado fue que el monto de créditos otorgados se expandió más rápidamente que la capacidad de pagar del deudor.

La crisis asiática también ilustra los beneficios potenciales de prácticas de manejo de riesgo más sofisticadas. Muchos bancos asiáticos no estimaban adecuadamente su exposición al riesgo cambiario, aunque algunos de ellos calzaban sus pasivos y activos denominados en moneda extranjera, esta operación por sí sola no eliminaba el riesgo cambiario, ya que lo transformaba en riesgo de crédito, pues sus deudores en moneda extranjera (generalmente corporaciones) no tenían asegurados ingresos en moneda extranjera. De forma similar, la banca internacional subestimó el riesgo país en Asia y, en ambos casos, pareciera ser que las instituciones, tanto nacionales como internacionales, asumieron que la estabilidad económica continuaría en la región y obviaron evaluar qué podría pasar si el entorno económico se volviese negativo. Una mayor voluntad y habilidad por parte de los bancos para someter a "tests de stress" su grado de exposición al riesgo a que podría haber puesto a luz la verdadera vulnerabilidad de sus portafolios y la capacidad de repago de algunos deudores.

Una mayor voluntad y habilidad por parte de los bancos para someter a "tests de stress" su grado de exposición al riesgo a podría haber puesto a luz la verdadera vulnerabilidad de sus portafolios y la capacidad de repago de algunos deudores.

Es importante anotar que la administración de riesgos no es de bajo costo, de hecho, es una actividad que demanda recursos, sin embargo, es necesario tomar en cuenta que el costo de posponer o evitar una evaluación correcta de los riesgos asumidos puede ser extremo, llevando eventualmente a la quiebra de una institución y, posiblemente, a causar problemas en todo un sistema bancario.

Por otro lado, es importante anotar que cuando las instituciones financieras operan sobre la base de retornos ajustados por riesgo2, la administración de riesgos contribuye al fortalecimiento y eficiencia del sistema económico, ya que provee un mecanismo que está diseñado para orientar recursos —inicialmente recursos financieros que, al final, son recursos reales— a su uso más eficiente. Los proyectos con la rentabilidad esperada, ajustada por riesgo, más alta, serán los que obtengan con mayor probabilidad el financiamiento solicitado, pero, asimismo, serán los que tienen mayores probabilidades de éxito. El resultado es un mayor crecimiento económico, consecuencia de una correcta administración de riesgos proveniente del sector financiero.

 

Prerrequisitos para el manejo de riesgos

Para que los bancos y otros intermediarios financieros desarrollen la habilidad de administrar riesgos efectivamente, es necesario que ciertos requisitos se cumplan. Entre ellos, se necesita que los países cuenten con estándares contables y de divulgación de datos sólidos que provean información cierta, relevante y completa, de forma que los bancos puedan establecer las condiciones y el desenvolvimiento de las contrapartes, principalmente de los prestatarios. Para asegurar la confianza en la información contable, ésta debe acompañarse con informes de auditoría que la certifiquen y, paralelamente, debe existir la posibilidad real de deducción de responsabilidades penales en caso de información fraudulenta. Los bancos, por otra parte, necesitan también información confiable sobre la historia crediticia de los solicitantes de créditos, así como sobre la evolución de variables macroeconómicas y financieras que pudieren afectar los riesgos financieros y sobre todo el riesgo de crédito. Adicionalmente, las entidades necesitan poseer un "staff" con suficiente "expertise" en manejo de riesgos para llevar a cabo las evaluaciones.

Implícito en la mayoría de metodologías de cálculo de riesgo, está el supuesto de que la probabilidad de repago depende de la capacidad de pago del prestatario y no de su voluntad. Si la probabilidad de repago dependiera de la voluntad de hacerlo, entonces la misma sería difícil, si no imposible de estimar. Consecuentemente, un sistema legal adecuado y una cultura de crédito en la cual se espera que los prestatarios paguen y sean penalizados si no lo hacen, se convierten también en prerrequisitos para un seguro manejo del riesgo.

Finalmente, el manejo de riesgos puede enfrentar potenciales conflictos de interés que conviene limitar. En particular, se hace necesario que las regulaciones vigentes se pronuncien sobre los créditos vinculados, tanto a propietarios como al cuerpo gerencial de las instituciones, ya que la falta de este punto podría provocar que, el deseo personal de rendimientos, distorsione los incentivos de los directorios de las instituciones, para un manejo apropiado de los riesgos.

 

Prácticas actuales en la administración de riesgos

Las instituciones financieras más activas en los mercados de capitales y de derivados son, por necesidad obvia, las más avanzadas en técnicas de administración de riesgos. Típicamente, este tipo de instituciones posee no solamente el personal con mayor "expertise" en el tema, sino que ha desarrollado los sistemas más sofisticados en la medición y evaluación del riesgo. Lo anterior, como una consecuencia de la necesidad urgente que enfrentan, de desarrollar sistemas que estén a la altura de la complejidad de sus transacciones y productos financieros.

Para las actividades de "trading" la medida de Valor en Riesgo3, ha sido un avance significativo, ya que provee a los bancos con una medida de la mayor pérdida esperada en el portafolio, durante un período de tiempo, dado un nivel de probabilidad. Asimismo, dicha medida proveyó una base estadísticamente confiable y relativamente fácil de comprender para la administración del riesgo de mercado4, que, además, se utilizó de fundamento para los nuevos requerimientos de capital para bancos internacionalmente activos. Para muchos bancos, sin embargo, el riesgo de mercado es relativamente bajo, siendo el riesgo de crédito típicamente mucho más importante, pero infortunadamente, mucho más difícil de calcular.

Para muchos bancos, sin embargo, el riesgo de mercado es relativamente bajo, siendo el riesgo de crédito típicamente mucho más importante, pero infortunadamente, mucho más difícil de calcular.

En lo referente a la administración de riesgos, cada banco decide qué riesgos tomar, cuáles transferir, o bien, cuáles evitar. Los riesgos de mercado son fácilmente transferibles, a menudo utilizando productos derivados como "swaps", entre otros. A menos que la institución crea que tiene una ventaja comparativa clara en aceptar un riesgo específico, este será vendido o evitado.

En el caso de riesgo de crédito, los bancos tienen claramente una ventaja competitiva sobre otros competidores para aceptarlo. Generalmente, los participantes en los mercados financieros tienen mucha menos información que los bancos sobre el récord crediticio de los demandantes, además que los términos y condiciones de los arreglos de créditos son complejos y muchas veces estructurados caso por caso. En los últimos años, los bancos han orientado muchos recursos para lograr medir el riesgo de crédito, y ciertamente han logrado importantes avances, ya sea adoptando técnicas innovadoras para modelar el riesgo de crédito o bien perfeccionado y fortaleciendo las prácticas tradicionales. Entre los modelos empleados, por ejemplo, existe uno que mide la probabilidad de no pago por parte del deudor aplicando teoría de opciones al precio de mercado de las acciones del deudor (el valor de mercado de la empresa deudora) y calcula así la probabilidad de que dicho valor se torne negativo. Este enfoque tiene la virtud de incorporar evaluaciones de mercado a la medición del riesgo de crédito.

Otros modelos, incluyendo los que utilizan para control interno los bancos, adoptan una estrategia más directa para calcular los elementos fundamentales del riesgo de crédito. Estos estiman la probabilidad de que un deudor no honre su compromiso basándose en diversos indicadores financieros de la situación del deudor; el grado de exposición al riesgo dado el no pago y la pérdida esperada en caso de no pago, las cuales toman en cuenta los colaterales comprometidos (garantías) y su valor de mercado, así como otros factores que puedan mitigar la pérdida, contemplados en los acuerdos del crédito. Estas tres medidas combinadas, revelan la pérdida esperada, la cual un banco debe conocer para poder suscribir y estimar el precio de un crédito correctamente y establecer una reserva adecuada contra pérdidas. Como puede verse, el proceso de modelar el riesgo de crédito tiene tanto de arte como de ciencia para la mayoría de los bancos, requiriendo de muchos supuestos y juicios subjetivos, así como considerables requerimientos de datos.

Para otras muchas instituciones, sin embargo, el éxito en la administración de riesgo no requiere de modelos sofisticados, ni éstos serían suficientes por sí mismos. Claramente, los intermediarios financieros deben aprovechar las ventajas tecnológicas, sin embargo, el apego a los principios fundamentales de la administración de riesgos y adoptar prácticas sanas y seguras, acordes a la situación particular de cada institución, prevalecen como las claves de un manejo de riesgos adecuado.

 


1 Barings, un banco comercial inglés, con 200 años de existencia, quebró debido a pérdidas de mercado en Febrero 1995. En este caso el banco (mejor dicho un agente: Nick Nelson) estaba apostando a que el Indice Japonés Nikkei se incrementaría comprando futuros sobre ese índice (algunos de hasta 8 billones de dólares). Sin embargo, por varias razones, el índice al final cayó, y, como resultado, en un período de un mes el banco perdió cerca de 1.2 billones de dólares en su posición de mercado, tornando al banco insolvente. Barings fue adquirido por ING, un banco alemán.

2 Aunque evitar quiebras es el mayor objetivo del manejo de riesgos, alguna instituciones tienen objetivos más amplios al maximizar su tasa de retorno sobre capital ajustada por riesgo. Es decir, no solamente evitar exposiciones altas al riesgo sino medir y administrar riesgos en relación a los retornos y al capital. En realidad los accionistas y acreedores, en última instancia esperan obtener una tasa de retorno ajustada por riesgo. Bancos que no operan sobre esta base, no pueden esperar ser remunerados por el mercado.

3 Valor en Riesgo (VaR) es un concepto cuyo uso se ha extendido en el análisis de riesgo y corresponde a una medida de las pérdidas potenciales en el valor de un portafolios en un lapso determinado bajo circunstancias cercanas al peor caso posible.

4 Se refiere a cómo puede cambiar el valor de un portafolio cuando cambian las condiciones de mercado.

* El autor es entera y exclusivamente responsable por sus opiniones y, de consiguiente, éstas no reflejan la posición oficial del Banco de Guatemala, a menos de que ello se haga constar expresamente