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Notas Monetarias - No. - Año
2201

UNA NOTA SOBRE LOS INDICADORES DE ALERTA TEMPRANA PARA PREVENIR CRISIS FINANCIERAS

 

José Alfredo Blanco Valdés

INTRODUCCIÓN

Hasta la década de los años setenta los problemas de desestabilización macroeconómica se presentaron esencialmente como fenómenos de crisis monetarias. Los economistas se acostumbraron a evaluar las crisis tomando en cuenta, principalmente, la alta volatilidad del tipo de cambio y la creciente fuga de capitales que experimentaban los países afectados.

A partir de los años ochenta, y con mayor intensidad en los años noventa, las crisis empezaron a tener matices distintos. Un aspecto de fundamental importancia en los nuevos esquemas de crisis fue la aparición de la inestabilidad sistémica en los sistemas financieros de los países. Muchos académicos están estudiando las causas de tal inestabilidad, sobre todo porque existe una relación de doble vía entre la estabilidad macroecónomica y la solidez de los sistemas financieros.

La presente nota pretende desarrollar una discusión filosófica acerca de la necesidad de contar con indicadores de alerta temprana que permitan, con aceptable confiabilidad, que las autoridades monetarias de un país puedan tomar medidas oportunas en el tratamiento de posibles gestaciones de crisis financieras.

 

LOS INDICADORES DE ALERTA TEMPRANA

1. Justificación inmediata de su existencia. Los costos de las crisis monetarias y financieras en la década de los años ochenta y los noventa han sido altísimos para los países que han experimentado tales fenómenos.

Los costos de las crisis bancarias medidos como proporción del Producto Interno Bruto han sido elevados, tanto en los países en vías de desarrollo como en los países desarrollados; sin embargo, en los primeros esos costos han sido relativamente más elevados. Por ejemplo, en 1988-93 el costo de la crisis en Argentina alcanzó el 13% del PIB: en Chile la crisis de 1981-86 costó un 19% del PIB; en Colombia en el período 1992-96 el mencionado indicador fue de 7.5%; en México 1994-95 fue de 12%; en Venezuela 1992-95 fue de 17%. En los países desarrollados el indicador de costo tiende a ser menor: en la crisis Noruega de 1990-92 fue de 4%; en Suecia 1991-92 fue de 4% y, en Finlandia 1991-93, alcanzó el 8%. Cuando se presenta una crisis financiera el Estado es el que tiene que pagar los costos, lo que para los países en desarrollo implica el desvío de recursos necesarios para el desarrollo social. Esta es una de las razones por las que existe la necesidad de que un país emergente elabore indicadores de alerta temprana para prevenir crisis financieras.

Muchos economistas han tomado el caso de la crisis asiática para evaluar más a fondo el costo de las crisis. Algunos estudios han indicado que algunos países, como Indonesia, que habían tenido un aumento significativo en el nivel de vida, después de la crisis han visto reducido ese nivel en montos de hasta un 25%-

Joseph Stiglitz, en una conferencia dictada en Pittsburgh, Pennsylvania, el 23 de septiembre de 1998, se refirió al tema de si las crisis son frecuentes y dolorosas. Stiglitz concluye que cada vez las crisis son más frecuentes y severas y que uno de los retos más grandes del mundo en desarrollo es encontrar algo que pueda ayudar a enfrentar las mismas. En particular, indica que la prevención de las crisis es de dimensiones domésticas e internacionales, que nadie debería sobre-estimar el papel de las políticas económicas internas, como lo pueden ser la consecución de una mayor transparencia y una mejor regulación financiera. Esta conclusión de Stiglitz sugiere que las crisis pueden generarse por el contagio de crisis que surgieron en otras partes del mundo. Por lo tanto, en presencia de factores exógenos difíciles de poder controlar, es ideal contar con un grupo de indicadores de alerta temprana que ayuden a monitorear el desenvolvimiento del sistema financiero, considerado éste como un todo.

 

2. Enfoques para predecir insolvencia sistémica. Previo a la escogencia de qué tipo de indicadores de alerta temprana deberían ser utilizados por un país, es preciso distinguir los enfoques para predecir insolvencia sistémica. Economistas como Sundararajan y Baliño (1991) han definido el estado de insolvencia como una situación en que un grupo significativo de instituciones financieras tienen pasivos que exceden el valor de mercado de sus activos1/, lo que conduce a la formación de corridas bancarias y, por último, al colapso de instituciones financieras, aspecto que obliga la intervención del gobierno.

En general, existen tres enfoques para predecir insolvencia sistémica:

  1. El enfoque inductivo: Este estima la posibilidad de insolvencia para cada institución financiera. Generalmente, la fuente de información la constituyen los balances de operaciones de las entidades. Los valores críticos de insolvencia dependerán de la percepción y de los grados de aversión al riesgo por parte de los supervisores bancarios. Se esperaría que en países subdesarrollados, en los que todavía no ha habido una crisis financiera de gran magnitud, los valores críticos permitan a las entidades bastante holgura de riesgo cuando realizan sus operaciones.
  2. El problema de este enfoque es que generalmente las cifras presentadas en los balances no permitan establecer con exactitud la situación de una entidad financiera.

  3. El enfoque de agregación: Este enfoque consiste en analizar los datos agregados del sistema bancario; sin embargo, bajo este esquema pueden suscitarse algunos problemas, tales como: la agregación de datos se fundamenta en las cifras individuales de las entidades (se vuelve al problema del enfoque anterior) y que los indicadores agregados si bien pueden ser útiles en el caso de bancos individualmente considerados, pueden perder efectividad a nivel agregado, tal es el caso del cociente Capital a Activos el cual, en forma agregada no dice mucho sobre la sólidez del sistema.
  4. El enfoque macroeconómico: Este enfoque es substancialmente diferente de los dos anteriores, pues el mismo no se basa en los datos provenientes de las hojas de balances de las entidades financieras. Este esquema se fundamenta en que la solidez del sistema financiero puede evidenciarse a través del comportamiento de las macrovariables ; por ejemplo, el crecimiento excesivo del crédito bancario con respecto al PIB puede ser un indicador de debilidad en la cartera de las instituciones financieras, reflejando los efectos negativos de crédito rápido sujeto a problemas de información asimétrica.

3. El desarrollo teórico reciente sobre indicadores líderes para prevenir crisis sistémicas.

Numerosos autores han escrito sobre cuáles son los indicadores líderes que ayudan a determinar si una crisis financiera se está gestando o no. Mishkin (1994) indica que entre estos indicadores se encuentra una reducción en los precios de los activos, incrementos en las tasas de interés y en la deuda de las corporaciones. Por su parte, Hausmann y Gavin se concentran en la calidad de los activos y en los booms de crédito como indicadores de fragilidad en el sistema bancario. Carmen Reinhart y Kaminsky (1996) realizaron un estudio para evaluar el comportamiento de la variables macroeconómicas en períodos pre-crisis y en períodos post-crisis, usando una muestra de 20 países. Los autores identificaron como indicadores de alerta temprana al declinamiento de la actividad económica, el debilitamiento del sector exportador, la reducción del precio de los activos, la rápida expansión del crédito, el revertimiento de los flujos de capital, incrementos en el multiplicador del dinero y altas tasas reales de interés.

De acuerdo con Kunt y Detragiache (1997) reconocen los avances de Reinhart y Kaminsky pero critican el hecho de que los autores mencionados utilizaron un criterio un tanto arbitrario para establecer qué variables son buenos indicadores de alerta temprana. Kunt y Detragiache (1997) pretendieron hacer un estudio más completo: realizaron un trabajo econométrico usando un modelo logit multivariado, con datos anuales para el período 1980-1994. Los autores incluyeron tanto el estudio de variables macroeconómicas, como el estudio de las características estructurales de la economía. De hecho, este estudio ha contribuido significativamente al debate que se ha suscitado en torno a la importancia de diferenciar la existencia de elementos macro/micro y de elementos de orden estructural como los causantes de las crisis. En relación a los elementos de orden macroeconómico, los autores encontraron que la posibilidad de crisis sistémicas aumenta cuando el crecimiento del producto declina, las tasas reales de interés son excesivamente altas y existe una inflación también significativamente alta. Entre las características estructurales que coadyuvan a la generación de crisis los autores identifican las salidas repentinas de capital, que una gran proporción del crédito bancario esté dirigido al sector privado y que exista un seguro explícito de depósito, en la medida que éste contribuya a crear una situación de riesgo moral.

Gerard Caprio (1998) enfatiza en que la búsqueda de las causas de las crisis financieras debe orientarse en dos sentidos: las causas más próximas, en el sentido de que pueden proporcionar indicadores de la existencia de una crisis incipiente, y los factores fundamentales, que son los que se han venido gestando mucho antes de las crisis. De acuerdo con Caprio, el trabajo de Demingurc y Detragiache se asocia principalmente a las variables proxy.

Posteriormente, Demirguc y Detragiache (1998) realizaron otro estudio en el que se incluyeron datos de 53 países para el período 1980-95. Este trabajo demostró que existe una relación directa entre los procesos de liberalización financiera y las probabilidades de que un país sea afectado por una crisis financiera. Tales probabilidades aumentan en la medida en que las instituciones sean débiles, aun cuando el país haya alcanzado un grado avanzado de estabilización macroeconómica. Según los autores, la posibilidad de crisis bancarias aumenta en los países que tienen un sector bancario liberalizado, aun cuando otros factores estén controlados, tal es el caso de la tasa real de interés.

Entre las características institucionales más relevantes, Demirguc y Detragiache encontraron los bajos niveles de corrupción, y la posibilidad de que la ley sea aplicada.

Paul Krugman, por su parte, tiene un importante enfoque sobre las crisis para países en los que existe un amplio sector financiero no regulado. Al estudiar la crisis asiática Krugman permite identificar claramente que una crisis puede iniciarse como consecuencia de la existencia de intermediarios financieros no regulados, los cuales basan sus decisiones de inversión en el criterio del valor de Pangloss, es decir, incurriendo en un riesgo moral al tomar decisiones especulativas basados en la confianza de que, de incurrirse en pérdida, son otros agentes económicos los que se verían afectados. Krugman argumenta que en la crisis asiática hubo tanto problemas de sobreinversión como de aumento especulativo del valor de los activos, siendo este último el factor más importante en la explicación de la crisis. La garantía implícita de que el gobierno respaldará a los intermediarios financieros hace que éstos sustenten su accionar en la especulación.

 

4. Tipos de indicadores de alerta temprana

Al revisar la literatura económica disponible se puede concluir que los principales indicadores de orden macroeconómico son:

Finalmente, cabe indicar que los indicadores descritos constituyen un contenido mínimo del control macroeconómico que se debe llevar sobre la solvencia de un sistema financiero. En algunos países, como Perú, ya se han implementado modelos de alerta temprana; sin embargo, hay que mencionar que tales modelos todavía constituyen una herramienta que da una visión parcial sobre el estado del sistema bancario, esto tal vez porque se alimentan de información que en algún momento podría no ser del todo confiable. También es justo mencionar que la utilización de indicadores de alerta temprana para prever crisis financieras no es una garantía total de poder controlar las mismas: la creciente globalización financiera presenta constantemente retos en esta materia.

 

CONCLUSIÓN

Desde inicios de la década de los ochenta, las crisis financieras se han vuelto cada vez más frecuentes, habiendo afectado ya a la mayoría de países del mundo. Se ha demostrado que el costo relativo de las mencionadas crisis ha sido más elevado en los países en vías de desarrollo que en los países desarrollados. Tales costos han sido cubiertos por el Estado, generando un desvío de valiosos recursos que bien podrían destinarse a gasto social.

Un aspecto de suma importancia a destacar es que las crisis financieras se contagian cada vez con más rapidez. Una explicación de este fenómeno es el llamado herd behaviour of investors, principio según el cual la crisis que sucede en un país emergente se irradia casi simultáneamente al resto de países emergentes del mundo, sin importar la distancia. Esto ocurre porque la desconfianza generada en los inversionistas hace que los mismos retiren sus capitales en los países pobres, sin siquiera entrar a conocer si los fundamentos de la economía de esos países se encuentran sólidos.

El proceso de globalización financiera y los rápidos mecanismos de contagio hacen que cada vez sea menor la posibilidad de que un país en vías de desarrollo no se vea afectado por las crisis financieras que se generan en otras regiones.

En presencia de la situación descrita, los países emergentes deben hacer esfuerzos para, por lo menos, prever con cierta anticipación la gestación de una crisis. Esto no es tarea fácil, pues la confiabilidad de las estadísticas en esos países es muy baja. Sin embargo, existe un grupo de indicadores, de orden macroeconómico, que sí podrían servir, con algún grado de confiabilidad, de parámetros para tomar medidas apropiadas ante cualquier contingencia.

 

 

REFERENCIAS

1.- Agénor, Pierre-Richard. 1997. Borrowing Risk and the tequila Effect, Working Paper No. 97/86, International Monetary Fund.

 

2.- Baig Taimur y Goldfajn, Ilan. IMF Working Paper No. WP/98/155. Financial Market Contagion in the Asian Crisis. Noviembre, 1998.

3.- Calvo, Guillermo. 1996. Capital Inflows and Macroeconomic Management: Tequila Lessons, International Journal of Finance and Economics, Vol. 1, July.

4.- Caprio Jr., Gerard. The World Bank, Development Research Group. Banking on Crises: Expensive Lessons From Recent Financial Crises. June, 1998.

5.- Demirguc-Kunt, Asli y Detragiache Enrica. Journal of Economic Literature: E44, G21. The Determinants of Banking Crises: Evidence from Developed and Developing Countries. September, 1997.

6.- Goldfajn, Ilan, and Rodrigo Valdés. 1997. Capital Flows and the Twin Crises: The role of Liquidity. Working Paper No. 97/87. International Monetary Fund.

7.- Kaminsky, Graciela I. and Reinhart, Carmen M. The Twin Crises: The Causes of Banking and Balance-of-Payments Problems. Board of Governors of the Federal Reserve System. International Finance Discussion Papers. Number 544. March, 1996.

8.- Krugman, Paul. A model of balance of payments crises. Journal of Money, Credit, and Banking. 11: 311-325.

9.- Krugman, Paul. What Happened to the Asian Miracle?. Fortune, August 18, 1997.

10.- Krugman, Paul. Currency Crises. Paper prepared for the October, 1997 National Bureau of Economic Research Conference (NBER).

11.- Krugman, Paul. Currencies and Crises. The MIT Press, Cambridge, Massachusetts. London, England. 1995. Fourth Edition. 219 p.

12.- Krugman, Paul. What Happened to Asia?. For a Conference Held in Tokyo, Japan. January, 1998a.

13.- Krugman, Paul. Will Asia Bounce Back?. Speech for Credit Suisse First Boston, Hong Kong, March 1998b.

14.- Lindgren, Carl-Johan; García, Gillian and Saal, Matthew. Bank Soundness and Macroeconomic Policy. 1996. IMF. 215 p.

15.- Mishkin, Frederic, S. Preventing Financial Crises: An International Perspective. National Bureau of Economic Research -NBER-. Working Paper No. 4636. Cambridge, Massachusetts. February, 1994.

16.- Obstfeld, Maurice. The Logic of Currency Crises. Banque de France, Cahiers économiques et monétaires No. 42. 1994.

17.- Radelet, Steven, and Jeffrey Sachs, 1998. The Onset of theEast Asian Financial Crisis. Harvard Institute for International Development, mimeo, February.

 

 

 


1/ Es importante tener en cuenta que debe tomarse el valor de mercado de los activos. Sucede que en una crisis financiera, algunas instituciones pueden verse obligadas, para atender el retiro de depósitos de sus cuenta-habientes, a vender algunos de sus activos. Si los activos de la institución financiera no son lo suficientemente líquidos, es posible que en una venta rápida su valor de realización (fire sale value) sea menor a su valor de mercado.

* El autor es entera y exclusivamente responsable por sus opiniones y, de consiguiente, éstas no reflejan la posición oficial del Banco de Guatemala, a menos de que ello se haga constar expresamente